Ser mamá y liderar una organización: La carga invisible de la «doble presencia»

En estos últimos años, he aprendido que una de las emociones más frecuentes en las madres que trabajamos no es precisamente el cansancio… sino la sensación constante de estar “divididas”. 

Cuando estoy en la clínica, liderando equipos, tomando decisiones críticas o resolviendo situaciones que requieren toda mi atención como gerente general, inevitablemente pienso si estoy perdiéndome algo importante en la vida de mi hija. 

Y cuando estoy con ella, presente en su crianza, acompañándola en sus actividades, escuchando sus historias o simplemente jugando, aparece esa otra voz que recuerda los pendientes, los problemas por resolver o las responsabilidades que esperan al día siguiente. 

A eso se le llama “doble presencia”. 

Un concepto que describe cómo muchas mujeres vivimos simultáneamente en dos mundos que demandan nuestra atención completa: el trabajo y el hogar. Y aunque físicamente estamos en uno, emocionalmente muchas veces seguimos en ambos. 

Diversos estudios muestran que las mujeres continúan asumiendo la mayor carga de cuidado en los hogares. En Perú, las mujeres destinan en promedio más del doble de tiempo diario al trabajo doméstico y de cuidados que los hombres. 

Además, el 75.7% de las personas atendidas por depresión durante el 2025 fueron mujeres. 

Y no es casualidad. 

La sociedad todavía suele colocar a las madres en una posición imposible:  

• Si priorizamos nuestra carrera, muchas veces somos juzgadas por “ausentes”.  
• Si priorizamos la maternidad, pareciera que “renunciamos” a crecer profesionalmente.  
• Y si intentamos hacerlo todo bien, terminamos agotadas intentando cumplir expectativas irreales. 

En el sector salud esto se intensifica aún más. 

Trabajamos en entornos altamente demandantes emocionalmente, donde el cuidado de otros es parte de nuestra esencia profesional. Pero muchas veces olvidamos algo importante: también necesitamos cuidarnos nosotras. 

Con el tiempo entendí algo que me hubiera gustado escuchar antes: 

No necesitamos ser perfectas en todos los roles, todos los días. Hay días donde seremos excelentes líderes. Otros donde seremos solamente mamá. Y otros donde simplemente estaremos sobreviviendo… y también está bien. 

Hoy, más que buscar un equilibrio perfecto, busco construir presencia consciente:  
 
• Estar realmente presente donde estoy.  
• Dejar de medir mi valor por cuánto logro hacer.  
• Pedir ayuda sin culpa.  
• Poner límites saludables.  
• Entender que descansar también es productividad.  
• Y recordar que nuestros hijos no necesitan madres perfectas; necesitan madres emocionalmente disponibles. 

En este Día de la Madre, admiro profundamente a todas las mujeres que cada día sostienen hogares, equipos, empresas y sueños mientras intentan sostenerse también a sí mismas. 

A las mamás que sienten que no llegan al 100% en todo: Probablemente sí están dando el 100%. Solo que lo están dando en demasiados lugares al mismo tiempo. 

¡Feliz Día de la Madre!